Aprender a estar donde ya estás.
Mindfulness, o atención plena, es una forma de entrenar la atención para relacionarnos de manera más consciente con lo que sucede aquí y ahora: sensaciones, pensamientos, emociones y experiencias cotidianas.
Más que una técnica aislada, mindfulness puede convertirse en una manera de observar nuestra experiencia con mayor claridad y menos automatismo.
Una idea central recuperada del enfoque original de José BrotonsLa mente puede estar en un sitio mientras la vida ocurre en otro.
Conducimos pensando en el trabajo. Comemos mirando el móvil. Escuchamos una conversación mientras preparamos mentalmente la respuesta. Terminamos una tarea y ya estamos preocupados por la siguiente.
Ese funcionamiento automático no es un defecto: forma parte de cómo trabaja nuestra mente. El problema aparece cuando vivimos así gran parte del tiempo sin darnos cuenta.
Mindfulness empieza precisamente ahí: al reconocer qué está ocurriendo y recuperar voluntariamente nuestra atención.
No consiste en no distraerse. Consiste en darse cuenta y volver.
La distracción no es un fracaso de la práctica. Es el momento en que podemos entrenar la atención.
Atender
Elegimos un punto de referencia: respiración, cuerpo, sonidos o una actividad.
Distraerse
La mente se va a un pensamiento, recuerdo, sensación o preocupación.
Darse cuenta
Reconocemos dónde se ha ido la atención sin convertirlo en un problema.
Volver
Regresamos conscientemente al presente. Y repetimos el proceso.
Están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.
La meditación es una de las formas más habituales de entrenar mindfulness de manera intencionada. Nos sentamos, reducimos estímulos y practicamos con la atención.
Pero mindfulness también puede aparecer fuera de la meditación: al caminar, escuchar a alguien, comer, ducharnos o realizar cualquier actividad prestando atención a la experiencia que está sucediendo.
Práctica formal
Reservar un tiempo para meditar y entrenar específicamente la atención.
Práctica cotidiana
Llevar esa capacidad de presencia a actividades y situaciones reales.
Tres ideas que conviene quitar de en medio.
Empezar con expectativas irreales suele hacer la práctica más difícil de lo necesario.
Dejar la mente en blanco
Los pensamientos siguen apareciendo. El entrenamiento consiste en reconocerlos y cambiar nuestra relación con ellos.
Estar siempre tranquilo
Mindfulness no elimina emociones incómodas. Nos ayuda a observarlas con mayor claridad y menor reacción automática.
Hacerlo “perfecto”
No existe una meditación sin distracciones. Volver después de distraernos forma parte de la propia práctica.
De las prácticas contemplativas a la psicología contemporánea.
Mindfulness tiene raíces históricas en tradiciones contemplativas, pero durante las últimas décadas también se ha incorporado a programas psicológicos y sanitarios de carácter laico.
La investigación científica ha estudiado su aplicación en ámbitos como el estrés, la ansiedad, la depresión, el dolor o el sueño. Los resultados son prometedores en varias áreas, aunque dependen del programa, la población y la calidad de los estudios.
Por eso en esta web evitamos presentar mindfulness como una cura universal o como sustituto de un tratamiento profesional cuando este sea necesario.
Cómo se relacionan mindfulness y psicología →No necesitas entenderlo todo antes de practicar.
Una explicación ayuda, pero mindfulness se comprende mucho mejor cuando se experimenta. Puedes comenzar con una práctica guiada sencilla de atención a la respiración y observar por ti mismo qué ocurre.
Las dudas más habituales al empezar.
¿Mindfulness es lo mismo que meditación?
No exactamente. La meditación es una de las principales maneras de entrenar mindfulness; la atención plena también puede aplicarse a actividades cotidianas.
¿Hay que dejar la mente en blanco?
No. La mente va a producir pensamientos. El entrenamiento consiste en reconocer la distracción y volver con amabilidad a aquello a lo que estamos atendiendo.
¿Mindfulness es una religión?
No. Tiene raíces en tradiciones contemplativas, pero puede aprenderse y practicarse en un contexto completamente laico.
¿Cuánto tiempo necesito practicar?
No existe una duración única válida para todo el mundo. Lo importante al empezar es que la práctica sea asumible y tenga continuidad.
¿Quieres aprender a practicarlo acompañado?
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